Querido Curtis

Foto del perro Curtis
Foto del perro Curtis

Curtis … perro, amigo y compañero

Recuerdo tu llegada como si no hubiera llovido, y después de cuatro años ha llovido bastante, también recuerdo tu partida, año y medio, y no hay día que no recuerde  tus ojos tristes, pero llenos de ternura, semejantes a los del anciano sabio, que ha vivido de todo, con la diferencia de que tu eras un perro, solo un perro para muchos, para mi un gran perro, precioso e inteligente, lleno de serenidad pese a tus vivencias.

Llegaste un final de agosto, con tu hermana Luna, estabas dormido, y no porque tuvieras sueño, sino porque el indeseable de tu dueño, te dio una paliza, y a ti se te ocurrió defenderte, después de 6 años atado en una finca, se te denominó que eras agresivo, y un mal tipo, así que tu dueño llamó a la policía y te fueron a buscar con un veterinario que te durmió, en un principio querían sacrificarte, lo más fácil para algunos, muerto el perro, muerta la rabia.

¡Qué fácil nos resulta decidir quien debe morir o vivir  cuando la vida es de otro!

Y ese es el final de muchos perros y de muchos gatos, al fin y al cabo solo son animales.

La llamada

Pero tú ibas a vivir, a alguien se le ocurrió llamar a Nueva Vida, y dijeron que te acogerían a ti y tu hermana. Llegaste dormido hacia el mediodía, y pasadas la medianoche seguías sin despertar, nos asustamos, podrías morir con el efecto de la anestesia. Así que me dieron un consejo que beba café, al principio me pareció un disparate, además también me daba un poquito de miedo, no nos habían presentado y según referencias eras muy peligroso. Debía abrirte la bocaza y meterte el café con jeringa cada 30 minutos, así pasamos la madrugada, tu corazón latía demasiado rápido y eso era preocupante.

A las tres deje de darte café, pensando que no servía para nada, a las cinco cansada te di la última toma, al menos la intensidad de los latidos de tu corazón se ralentizaron a lo que se considera la normalidad.  Me fui a dormir. A  las 7 me desperté preocupada a ver como te encontrabas. ¡Y allí estabas! Sentado. Mirándome. No me conocías, pero al entrar en tu chenil,  moviste el rabo, te di un beso en la cabezota, y se creó un vínculo difícil de olvidar. Tenias dermatitis y anemia, gracias a los cuidados que recibiste de tus dueños, pero nosotros te cuidaríamos. Tu hermana que era una preciosidad y una buenaza, enseguida salio adoptada. Pero tu pese a tu belleza y majestuosa presencia, sería un sueño sin realizar.

Todos te queríamos, guardeses, voluntarios, los adoptantes que visitaban el refugio repetían lo guapo y noble que eras,  causaba admiración tu lealtad y mansedumbre. Pero se ve que no había un roto para un descosido en tu caso.

La trágica noticia

Pasaron dos años y caíste enfermo, con los cuidados necesarios y muchos mimos saliste adelante, salias a pasear con voluntarios, buscabas cariño y lo dabas, tus ex dueños nunca supieron la joya que habían tenido y despreciaron,  y no vino nadie lo suficientemente valiente para adoptarte y regalarte un hogar.

La enfermedad volvió y fueron varios meses de recaídas y recuperaciones vanas, en las que mostrabas tus ganas de vivir y ser querido. A  veces estabas alegre y juguetón como un cachorrito. Pero el día de tu partida llegó, y un frío otoño caíste muerto a mis píes. No te ví nacer, pero si renacer, y fui testigo de tu muerte.

No pasaste sin pena ni gloria, porque conocerte me dejó un aprendizaje, tu serenidad, tu nobleza, tu inteligencia, tu fuerza y fragilidad al mismo tiempo me dio que pensar. Además me inspiraste a escribir una novela, que va tomando forma y sobre todo aprendí a querer aún mas a los animales.

D.E.P. Curtis. Un beso en la oreja de mi chiquitito.

 

1 Commentario

  1. Una historia conmovedora…
    Un fuerte abrazo y no dejes de ayudar. Ha valido mucho la pena, sobretodo para Curtis, que ha aprendido lo que es el cariño, que no todos los humanos somos iguales!

Que te pareció lo que te conté?